eLarte en la Feria

Esta semana la noticia de arte se va de feria a Gijón. De nuevo el verano trae al Recinto Luis Adaro, una Feria de Muestras que da a conocer todo tipo de productos y servicios, del comercio nacional e internacional.  Por supuesto no se trata de una feria de arte, pero entre los stands de la teletienda, los expositores de caravanas, las casas prefabricadas, los materiales agrícolas y como no, los puestos de bocadillos (los más populares) podemos encontrar Obra en pabellones de bancos o Ayuntamientos, que también hacen su agosto gracias a la promoción de un evento tan concurrido.

Los visitantes acuden cada año con la confianza de descubrir cosas nuevas, mas no siempre ésto ocurre, pues todos los certámenes se parecen. Si una firma quiere interesar, tiene que mostrar singularidad.  Este año el Ayuntamiento de Oviedo  ha conseguido atraer las miradas hacia su pabellón,  exponiendo temas de interés general, como la recuperación de las tradiciones, los alrededores del concejo, especialmene el Naranco,  el proyecto Imagina un bulevar (ver post de 26/02/17) y ha deleitado con juegos interactivos a niños y a mayores, con audiovisuales, fotografías, instalaciones artísticas, etc. Todo se ha dispuesto en una gran plaza pública, desde la que se divisa la ciudad.

En esta plaza, aparte de lo lúdico e institucional, hay un importante espacio para la cultura, personificada en obras de artistas reconocidos de la ciudad: se han elegido varias pinturas de Alvarez Cabrero, que representan un Oviedo de comic (ver post de 8/3/17); para recrear más la plaza, en unas instalaciones de jardines, Anxel Nava abstrae varias formas de árbol.  Los visitantes, convertidos en ciudadanos de Oviedo pasean, juegan, miran y hasta pedalean en el ciclótropo de Cristina Busto, poniendo en movimiento una pantalla circular que reproduce un paseo virtual por el Naranco.

Las fotos del estudio de Elena de la Puente ilustran la tradición popular de los mazcarinos o aquellas gentes disfrazadas que salian por las calles a pedir aguinaldo, a cambio repartían suerte en las casas en las que se detenian les mazcaraes. Representan la luz y la oscuridad, bajo sus ropas de saco y melenas de crines, se ocultan figuras populares: la vieja (que simboliza el invierno), el zíngaro, el oso , el raposu, la doncella, la dama, el ciego, etc.  No son exclusivas de Asturias, en otras partes de la Península salian los mozos amazcarataos, siendo notable Lisboa, donde se celebra el Festival Internacional de Máscara Ibérica, en el que participaron con gran éxito los mazcarinos asturianos.

Nos recibe a la entrada una escultura luminosa de Adolfo Manzano, nombrada: Donde antes hubo un árbol, las sombras son oblicuas. Con tan sugerente título y un lenguaje minimalista, nos retrotrae al carbayón derribado hace más de un siglo, que era símbolo de un Oviedo verde, de una ciudad en el futuro.

 

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