Casas vacías

La representación de la casa como objeto en sí mismo interesa a los creadores contemporáneos, que recurren a ella no para integrarla en el paisaje (barroco o renacentista), sino como un elemento con identidad propia. Seducidos por el símbolo, muchas obras comportan la idea de frontera entre la intimidad de la casa que habitamos y los espacios públicos que compartimos.

El Museo Barjola reúne a varios artistas en una colectiva de fotografías y pinturas, siendo el hilo conductor esos lugares que habitan las personas, que permanecen aún cuando se abandonan y a los que se siempre se puede regresar.   La exposición está inspirada en el relato de Henry James, El rincón feliz, que describe el retorno del neoyorkino Brydon Spencer a la casa de la infancia de la que partió hace 33 años, persiguiendo sueños de juventud y la vuelta al pasado le cuestionara qué tipo de hombre hubiera sido de haberse quedado.

Con un simple cuerpo geométrico cubierto por un tejado a dos aguas, se conforman las casas de Mónica Dixon.   Esta sencilla estructura, completamente aislada en un paisaje de su América natal, expresa por una parte, la dualidad de los dos espacios interior y exterior (con un resultado semejante al logrado por el quirosano Adolfo Manzano en sus moradas blancas de mármol) y por otra, la seguridad interior que inspira la primitiva sencillez.

 

En ocasiones nos encontramos con arquitecturas en ruinas por el paso del tiempo, de las que sólo queda un esqueleto de cascotes y maderas desvencijadas, como recuerdos de los escenario donde tuvieron lugar nuestras experiencias.  Estos espacios, ahora semidesnudos,  acaparan la memoria con tal fuerza que resulta imposible sentirlos ajenos, tal como le ocurrió a Bryadn Spencer cuando regreso a su rincón feliz.

El paso del tiempo ha dejado que la naturaleza se adueñe de lugares antes habitados por seres humanos.  Las fotografías de José Quintanilla llegan en el momento de interrelación entre la naturaleza y las personas, cuando sus espacios ya se han cubierto por un manto de hojas y apenas queda una ruina romántica.

Por contra, en las ciudades se ha dado un fenómeno diferente, de despersonalización de las residencias, donde reina el color gris y la repetición serierafiada de los pisos todos iguales automatizan las vidas.  Las composiciones de César Lacalle  guardan mucho equilibrio formal, pero la uniformidad se lamenta de poca singualaridad .

Los objetos de los que nos rodeamos son afines a nuestro carácter y personalidad, resulta fácil adivinar los gustos y la forma de vivir observando los detalles, cómo están colocados u olvidados en la vivienda, por qué esa forma y color y no otros e incluso cuáles fueron sus fragancias.  Son las señales para recomponer los rincones felices que todos situamos en algún lugar.

Se pueden ver reproducciones de las obras en la página de fotografías  de este blog.

 

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2 comentarios en “Casas vacías

  1. Enhorabuena por tu blog, María. Me gustan mucho las casas, por dentro y por fuera; el aspecto público y el privado del espacio que habitamos. Me gustaría decir que ambas facetas muestran la personalidad de quien ocupa esa vivienda pero, lamentablemente, no es así. Sólo unos pocos afortunados pueden construir la casa en la que viven según sus gustos y necesidades y la mayoría vivimos en espacios diseñados en serie por arquitectos y promotores que buscan maximizar beneficios.

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