Berlín tiene Memoria

Hace unos años, cuando visité Berlín, me llamó la atención como la ciudad se había hecho eco de su pasado, integrando cada recuerdo en espacios de memoria para que no se olviden. Un paseo por sus calles es una lección de historia de un pueblo que muestra sus episodios dramáticos con dignidad, superando el pasado y aprendiendo de él.

Los berlineses han creado museos y memoriales donde muestran de una forma clara y didáctica la crueldad que  supuso el siglo XX, en concreto me quiero referir, a los sucesos trágicos del pueblo judio en los años treinta y cuarenta bajo el gobierno nazi. Están presentes en la ciudad, en la atmósfera que se respira, en las calles, como una autobiografía que puede ser leída en las placas con nombres semitas, en adoquines y en casas que pertenecieron a familias judías; en las esculturas, en el Cementerio, en el Museo.

Para ser fiel a la verdad y no acallar ningún silencio, se inauguró en 1999 el Museo del pueblo judío,  más de sesenta años después del drama.  Fue construído y diseñado con una carga semántica, para que las connotacciones que aluden al horror sufrido, estén pesentes.  La planta tiene forma de zig zag, no por adaptarse al terreno, sino para quebrar a propósito rectas y oblicuas, cargando de expresionismo los planos.  Otro tanto ocurre en  el lenguaje arquitectónico interior con escalones o paredes inclinadas, altos pasillos oscuros, iluminación opresiva que busca dotar de significado al deambular del pueblo judío.

Hay instalaciones interiores (Vacío de la memoria, Jardín del exilio) que provocan recuerdos muy tristes,  matizados por músicas y silencios intencionados que contribuyen a tensionar el ambiente . La exposición permanente Vacío de la memoria, contiene miles de rostros redondos de metal amontonados en el suelo, cargados de expresionismo gracias a las tres oquedades de ojos y bocas que parecen haber lanzado gritos sordos, suspendidos en el aire.

Cuando se vuelve de Berlín, se tiene la sensación de haber presenciado una lección de historia veraz. Para alguien que procede de un lugar donde los hechos ocurridos tras la Guerra Civil han querido silenciarse, resulta chocante conocer mejor el pasado reciente de los vecinos que el propio. El asunto pendiente de completar la crónica del pasado sería una cuestion de tener más memoria.

Las fotos son de Marina Picallo.

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